El afectado puede sufrir otras complicaciones, entre ellas: infarto, derrame cerebral, problemas oculares y renales, así como en pies y piernas, además de infecciones constantes.
Todas provocadas por lesiones en los vasos sanguíneos, neuropatías y menor resistencia a las infecciones. No todos los diabéticos padecen estas complicaciones.
Mantener los niveles normales de glucosa en la sangre puede postergar o reducir los efectos dañinos de estas complicaciones. Para evitar riesgos, también es muy útil estabilizar el peso y la presión sanguínea a unos niveles aceptables, y no fumar.
El diabético debe hacer mucho ejercicio, llevar una dieta adecuada y seguir el tratamiento prescrito.
“Si la diabetes no se trata, resulta en cetosis, que es la acumulación en la sangre de cuerpos cetónicos o productos provenientes de la degradación de las grasas en los tejidos; le sigue la acidosis (presencia excesiva de ácido en la sangre), acompañada de náuseas y vómitos. Si la acumulación de los agentes tóxicos originados por la alteración del metabolismo de los carbohidratos continúa, conduce al llamado coma diabético.” (Encyclopædia Britannica.)
